Viernes, 29 de agosto del 2008
Tengo sed, a veces simplemente olvido beber. Disfruto imaginar el agua en plena sed, tener la visión de ríos, cascadas cristalinas salpicando. Incluso el ruido: el ¡Blup! blando que hace el botellón de agua boca abajo; el clinc-clinc del chorrito rebotando en el borde del vaso; la llave, canilla, grifo o como quieran llamarle soltando su chorro; el correr del agua y el eco distante del caer del cubo dentro del pozo. De chica a veces sentía una necesidad imperiosa de respirar agua y recordar así el mar, entonces abría la llave, dejaba un poco de agua en el hueco de mi mano y inhalaba, mis fosas nasales se llenaban de agua, que luego volvía a salir con un resoplido; supongo que bien mirado resulta absurdo, pero me hacía sentir bien.
¿Cómo? ¿Agua?
¿El agua en la boca? Como una bocanada de aire espeso y frío. ¿El agua al tragarla? una serpiente de metal deslizándose suave. ¿El agua en mi estómago? un cántaro blando que agita el líquido. ¿Mi cuerpo en el agua? una sujección leve, maleable yo, maleable ella; una boca que me envuelve, me lame, me mece, me estremece.
Miércoles, 27 de agosto del 2008
"Cuando dos personas se encuentran, deben ser como dos lirios acuáticos que se abren de lado a lado, cada una mostrando su corazón dorado, y reflejando el lago, las nubes y los cielos."
Es una frase de una carta de Khalil Gibrán a Mary Haskell, cómo me hubiera gustado escribir algo remotamente parecido....o tal vez poder hacer algo parecido, volver a mostrarme y no sentirme intimidada ante quien se muestra.
Lunes, 11 de agosto del 2008
Leyendo La Peste, de Camus, hay un momento en el que relata la angustia de la ciudad sitiada, la nostalgia por los ausentes, los que el cerco sanitario y profiláctico mantiene lejos, aquellos que no pueden salir y aquellos que no pueden entrar. Siguiendo el hilo de las sensaciones que la lectura me provocaba, me sorprendí pensando que la idea de separación, de soledad, no es sólo propia del individuo, cien, mil, un millón o más pueden sentirse “solos” en conjunto, la soledad no es nada más una cuestión de ausencia de compañía, se trata de la separación, el duelo del excluido, el lamento del que no pertenece. En el libro una ciudad completa se mantiene aislada del mundo, una ciudad que se siente sola. Soledad-desolación, solar, un solar es terreno proscrito. Un solo es una persona proscrita, a la que se le tiene lástima. Sentimos lástima de nosotros mismos al ser solos, aún y cuando no puede serse más que de este modo. Abrazar esa solitud quizá sea un ejercicio redentor, lo pienso y la luz del sol entra con más intensidad por mi ventana, y en mi pensamiento mágico eso es un buen indicio.
Nota adicional. En el apartado de monstruosidades lexicohilarantes, algunos habrán leído las diferencias sexistas que hacemos a través del lenguaje, la condición de solo no es la excepción: un solitario es un individuo misterioso, un anacoreta, un excéntrico, etc.; una solitaria ¡es un parásito intestinal! Así no se puede….
¿Cuándo pasó el ser humano de la concreción a la abstracción? Supongo que uno de los primeros pasos fue el lenguaje: asignarle un sonido al objeto, balbucear una idea, gruñirla…¿Y después del lenguaje? ¿el canto? ¿La danza? No hay un registro, pero ¿Cómo descubrieron el dibujo? ¿quién fue el primer tipo que trazó una marca y una forma y le dio color e identidad a esa forma? En una caverna dibujan sobre la pared a un bisonte, dos, tres, una manada de bisontes; dibujan el acto de la caza, dibujan el verbo y lo aprisionan, dibujan un sujeto y un predicado; dibujan el pasado y también una invocación o posibilidad. Abstraen de la realidad y la reorganizan pintándola, un espejo difuso de la realidad hecha idea y graficada. No hay un testimonio de ese primer lenguaje primitivo, ni de esos cantos, ni de esas danzas, pero están los bisontes.
Martes, 5 de agosto del 2008
La Isla en la bruma, isla nebulosa, ese nombre le daban los cochimíes, en su lengua, dulce lengua, sonaba algo parecido a Huamalhuá. Hace más de 300 años era refugio de piratas, mucho después la atacó la fiebre: la taladraron, barrenaron y le arrancaron el oro y el cobre.
Y tanto hablar de la Isla así, nostalgiándola, esa piedrita-pensamiento, esa vibración marcó ondas en el agua y se propagó hasta su orilla. El otro día entonces recibí su respuesta, era la isla quien llamaba del otro lado del teléfono, en la voz de René, una voz que viajaba desde el paralelo 28 hasta el laberinto de mi oído, la voz de Huamalhuá...
Sábado, 26 de julio del 2008
Hay a quienes dormir les produce serios remordimientos, esos son de temple espartano. Por otro lado para algunos el sueño es fundamentalmente un placer. Para mi es un poco como ir al cine, no soy una orionauta consumada, pero tengo capacidad de recordar algunos de mis sueños. Al despertarme siempre recuerdo algo, aunque sea sólo un fragmento, unos fotogramas sueltos, alguna instantánea... las fotografías del sueño.
Hace mucho que no tengo esos sueños recurrentes de portaaviones y barcos cargueros, en un paisaje Mad Max cruzado con Water World; mis sueños ahora están revestidos de cotidianidad, son precisos, racionales, rituales, un ritual cotidiano racional. Voy a tener que hablar seriamente con los guionistas, vendría muy bien un poco más de emoción y de contenido, algo escrito por Lewis Carroll o por Boris Vian, y ya lléndome al carajo por Brian Aldiss, Bradbury o Arthur C. Clark, digo yo puestos a pedir...Tengo material archivado de cada uno de ellos en algún cajón de la cabeza, podría recurrir a él para darle más lustre a mis guiones oníricos.
Jueves, 24 de julio del 2008
El oso caminaba por el bosque sin mayor objetivo que ese: ser un oso que camina por el bosque. En una de esas ve una enorme trampa dentada, una trampa para osos, claro...
Me dan pereza los cazadores, más aún los tramposos, es decir los que ponen trampas, como por ejemplo eludir lo que realmente se quiere por miedo a enunciarlo y disfrazarlo todo de un supongamos.
Los seres humanos somos aún tan pequeños, aún tan jóvenes, hacemos tantas estupideces. Es agotador y como por ahí decía Alex, la vida es demasiado corta para dar tantos rodeos.
Jueves, 17 de julio del 2008
En el "mirar" que se hace de una obra de arte cualesquiera, el punctum está dado por el espectador. Ese proceso indescifrable de quedar raptado ante la imagen pasa por el tamiz del observador y sólo en ocasiones poderosas es coincidente....
Punctum es la palabra latina que deriva del participio pasado de "pungere", equivalente a pinchar. Algo de esa imagen es lo bastante agudo como para pincharte . Finalmente nosotros lo conocemos como "punto".
Euclides dice del punto: "Un punto es aquello que no tiene partes". Así pues el punctum no tiene partes, es incorpóreo. Lo que miro y me seduce en eso que miro está hecho de un algo incorpóreo, ya no se si mío, suyo o coincidente.
A veces creo que me quedé ahí, algo de mi se ha quedado ahí, es un lugar común en mi memoria. La Isla ¿Por qué la recurrencia?
La primera vez que viajé del continente a la Isla tenía 10 años. Subimos en el avión herencia del ejército norteamericano. Recuerdo el ruido vibrante de las hélices a los costados. Tal vez sobrevoló Saigón en la guerra contra Vietnam, aunque parecía aún más viejo, una reliquia de la II Guerra Mundial, un C47 tal vez. Los colores de camuflaje le habían valido el mote de "El Aguacate".
Volamos en "El Aguacate". Dentro: chapa de metal color crema llena de remaches y toda una colección "vintage" de asientos de distintos aviones y épocas. Estaba claro que la azafata no aparecería para ofrecernos bebidas y pistachos.
Mirando por la ventanilla se desplegaba un Mar de Cortés que iba del zafiro al reflejo esmeralda- luces preciosas- así de adornado estaba.
Viernes, 11 de julio del 2008
Está bien, lo acepto, soy irremediablemente cursi. Soy, ¿cómo decirlo?...¡Barroca! en esa mezcla cursi y al tiempo profunda. He querido huir de ambas por mucho tiempo, ser sobria hasta el minimal y superficial hasta desvanecerme en papel picado desapareciendo en remolinos translúcidos al primer soplo de viento.
Lunes, 7 de julio del 2008
Quiero dar las gracias, he repetido hasta la saciedad que la gratitud es mi sentimiento favorito. Tengo, por suerte, mucho que agradecer. A Juancho por no abandonar, por confiar, por creer y encontrar. Juancho, ahora sabes que tarde o temprano encontrarás aquello que busques, piensa bien qué quieres hallar porque tu destino es encontrarlo. A Eugenia, a Laura y a su mamá por hacerme sentir parte, sentir que no pasaron 32 años. Eugenia, gracias por poner una foto en cada casa y saber lo que eso significa para mi. Laura, gracias por pensarme del modo en que lo haces. A Rosita le agradezco TODO, los cuidados para Anita, los cuidados para mi, por ser la piedra fuerte que sostiene toda esa construcción. A Seba por sus magníficas mañanas de guitarra y violín. A Barby y a Tomy por dedicar su tiempo con tanto afecto a una casi desconocida. A Alejandra llena de amor y temblorosa como hojita al borde de su rama, una hojita que da flor y fruto sin apenas darse cuenta del regalo que nos hace.
En el otro hemisferio le agradezco a Vicent, por hacerme de padre por elección propia. A Los hermanos honorarios, en el orden que los fui conociendo: Juan, Yoshio, Julio, Paola, Fede, Gio, George y Mónica. A ellos les agradezco tantas cosas que no me da la memoria.
No se si todo el mundo puede presumir de tanto, perdonen la vanidad, pero no puedo ni quiero evitarlo.
Gracias de nuevo.
De repente no quisiera que mis palabras y notas autobiográficas parecieran sacos repletos de quejas y pesadumbres. En realidad la mayor parte del tiempo preservo mi buen humor, de hecho cuando arrecia el temporal más chistes hago a mis costillas y a las del prójimo. La vida de cualquiera de nosotros siempre tendrá, al paso de los años, una tesitura tragicómica, pensar en algo más trascendente es una ilusión de lo más tontita y si no pregúntenle a los dinosaurios.
Domingo, 6 de julio del 2008
¿Desde dónde se es? ¿Desde dónde soy? ¿Desde dónde? ¿Hay un punto de partida? ¿Cuál? Si es que lo hay. Tanto tiempo deambulando en la tiniebla, suena extraño, suena de un retorcido romanticismo decimonónico. No hay manera de saber excepto sabiendo. Por más que peleara contra mi ignorancia, por más que rabiara con esa pared, que me diera cabezazos contra ella, contra esa pared inexpugnable, pugna-ble, in-existente. Han sido años de….paradójicamente ahora no recuerdo la palabra, ¡ah sí! años de amnesia, años de olvido, olvidándome de mi, tanto así que a veces me olvido de la sed y me deshidrato en un día largo. Durante mucho tiempo no tuve preguntas para hacer, luego me las hice, las hice, se las hice. No hubo respuestas en años. Un buen día ella me contó algunas cosas, no todas, sólo algunas. ¿Por qué no pregunté antes? No lo sé, igual no sabía que podía hacerlo, igual ser cómplice era una manera de vincularme.
Para quien tiene una historia del pasado, plagada de mentiras o cierta, para quien se sabe un poco o se reconoce en su propia invención y en la de otros, la vida parece tener cierto sentido, cierta direccionalidad. Para quien no sabe de dónde vino, para los Juan sin Tierra, no hay un norte para la brújula, no hay un origen y es un ticket de avión con espacios vacíos, no dice de donde viene ni dice a donde va, intenten viajar así. La vida se vuelve confusa desde esa posición. Yo sabía que había nacido en Argentina y poco más, que tenía unos abuelos gallegos y una madre que no podía mirar atrás por temor a convertirse en sal. La sal es a las lágrimas como al mar. Aprendí a tomar los retales, esos jirones de historia y a hilvanarlos con un poco de imaginación para darles algo de cuerpo y sustento.
Escribir esto duele, no mucho de momento. Es el dolor necesario, el de crecer. Los huesos crecen, las articulaciones se alejan unas de otras, alongarse. ¿Habrá otra manera de crecer? Entonces ¿Sigo creciendo? ¿Qué carajo crece ahora? ¿O es un invento para justificar lo que nos duele? Necesitamos siempre sentir que nos llevamos algo, que ganamos algo por nuestro dolor.
El hecho es que pasaba el tiempo y yo no sabía. A mis trece se borraron mis abuelos, mis primos. No hubo más cartas, no porque ellos no quisieran, si no porque mi madre hizo un último esfuerzo por desaparecer. No se arriesgó a engrosar las listas de los desaparecidos en Argentina, eso significaba arrástrame hasta allí, eligió salvarme y salvarse. Después no sé, tal vez la culpa de sobrevivir era demasiado pesada. Desapareció y nosotros con ella, mi hermano y yo. Antes de esta Babel que es internet, antes de la comunicación en décimas de segundo, antes de los institutos reguladores de migración vitaminados y plagados de fiscales, antes de eso, era más fácil no dejar rastro. No hubo más cartas ni postales con imágenes de Palermo, tampoco mandé más dibujos ni cartitas en letra prolija, a veces pasadas en limpio tras mucho pensarse. Ya no iba poder escribir eso de “Te extraño abuela”, que tampoco sé si era cierto, después de tanto tiempo, extrañaba tal vez la idea de tener una abuela. Ese es el primer paso para aprender a idealizar, a crear clichés, a tener no teniendo, fabulando una abuelita ideal, de pelo blanco y mecedora, de esas que cuentan cuentos y te sirven una taza de chocolate. Soy buena idealizando, es decir soy inclemente e injusta con las personas reales.
¿Será que yo miro siempre hacia atrás? ¿Será que quise ver entre la niebla de esta historia? ¿Será que pregunto demasiado? Unas personas miran hacia adelante compulsivamente, otros somos revisionistas. Cada cual tendrá (o no) sus motivos. Mirar el presente es como mirar una fracción de segundo, es casi imposible, obliga a una atención constante a la que la mayoría estamos desacostumbrados. Un animal, pongamos un guepardo, está tan en su piel, en cada movimiento, inhala, exhala, inhala…; está ahí todo el tiempo y no porque sea algo veloz, como el presente, si no porque no sabe hacerlo de otro modo, justo al revés que nosotros, Pienso que una animal así está siempre en alerta, en ocasiones experimentará miedo, el miedo es anticipación de algo fatal, quizás en ese instante haya un instinto vago de futuro para el guepardo. Nosotros hemos multiplicado nuestras posibilidades de sentir miedo, ya no sólo son los depredadores, el frío, el hambre, algún desastre natural, nos hemos sofisticado lo suficiente como para tenerle miedo al miedo.
Obedeciendo al revisionismo, prosigo. Desaparecer: de repente estuvimos muertos en la memoria familiar, y yo sin saberlo. Tal vez por eso mi pulsión de vida y mi vértigo al asomarme a la idea de la muerte, rivalizaban tanto. ¿Puedo decir que resucité o es demasiado pretensioso? Bueno, no importa, eso es para más adelante. La cuestión es que estaba muerta para unos cuantos, me contaron que alguna vez incluso nos encendieron algunas velas. Hay quien fantasea morbosamente con su muerte, con su entierro, se regodean imaginando a los dolientes; me alegra no haberlo hecho nunca, hoy me sentiría culpable, no pretendo hacer de esto una moraleja, es como es. Visto ahora, con perspectiva, extraña tanto silencio y extraña mi falta de curiosidad por más de 20 años. Me da la impresión de que estuve dormida mucho tiempo, el efecto de la anestesia duró muchísimo, la anestesia para sobrevivir al exilio, a la sensación de amenaza en esa especie de clandestinidad en la que al parecer pasé mis primeros 4 años de vida. Tal vez ni siquiera me daba cuenta, pero el cuerpo guarda una memoria distinta, ése lo recuerda todo. Pienso en ésto y me viene a la memoria un fragmento de aquel poema de Villaurrutia: Sonámbulo, dormido y despierto a la vez, en silencio recorro la ciudad sumergida. ¡Y dudo! Y no me atrevo a preguntarme si es el despertar de un sueño o es un sueño mi vida. Sí, así he estado mucho tiempo, sonámbula, dormida y despierta a la vez. La frase describe tan bien los efectos barbitúricos de ese montón de ausencias y partidas. En mi lento despertar aún me desperezo, estirando los brazos, llenos los ojos de lagañas con el aliento añejo que nos da un largo sueño. El cuento de la bella durmiente si se piensa bien es terrible, que desperdicio pasar tanto tiempo dormida, con la vida ahí afuera. La no conciencia es una especie de muerte, de no vida si se prefiere, a merced de la inercia. ¡Cómo quisiera estar despierta del todo!
Continuará.....
Martes, 1 de julio del 2008
Ayer, por internet, encontré un nombre. Está escrito en una lista así nomás, entre muchos otros nombres. Para mi fue como estar frente a una tumba, leyendo un epitafio, el del hombre que durante tantos años llamé padre, sin saber que no lo era. Recordé la noche en que me dijeron "tu papá no va a venir, esta preso". Las listas de desaparecidos son largas. Ahora vuelvo a llorar la pérdida de un padre que no era mi padre pero que me crió durante mis primeros años y que lo fue en mi memoria, cómplice de esa mentira que mamá sostuvo tanto tiempo. Tengo ya tres padres.
Epitafio:
HUMBERTO OSCAR D'IPPOLITO
34 años. Divorciado. Argentino. Empleado. |CI No:4791027|
Desaparecido el:6/10/76, No.CONADEP:30052
Fue secuestrado de su domicilio en CAPITAL C.Post:1405
No hay testimonio de su paso por un C.C.D.
Hace un rato caminando por la avenida, he mirado hacia arriba, hacia las copas de los árboles, para descubrir un péndulo funesto: colgado de una lámpara del alumbrado público se mecía una paloma, al parecer se quedó enredada en algún cable. Nada llamaría la atención de no ser porque justo está a la entrada de una vieja iglesia, si mal no recuerdo del siglo XVII. El conjunto tiene un dejo de visión apocalíptica. Cualquier día encontraré un cordero en la puerta de casa o me parecerá que, abierto el último sello, a lo lejos se escucha la primera de siete trompetas que tal vez suenen en el demonio de Miles Davis, Dizzy Gillespie o con el último soplo de Marsalis.
|
Comentarios
sáb, 06.10.2007 19:11
al fin encuentro tus textos, y agradable sorpresa, frescos se deslizan frente a mi vista, se desparaman, se desbordan, [...]
Gerardo Ortega about Viudedad
mar, 02.10.2007 14:09
Guadalupe. Conozco ese sentimiento. Me gustó cómo lo expresaste. Eres muy interesante. No te lo había dicho.
Mo about Bienal
lun, 22.01.2007 13:57
Hay una ola transformadora en los significantes ... te felicito! Gracias por compartirlo.. por mi maravilloso [...]
karina about Bienal
lun, 05.06.2006 21:36
hola: guadalupe. al fin pude encontrar tu pagina y lei lo de tu proximi proyecto de ¿escultuas? y me parece estupendo, [...]
Mateo about Ventanas quietas
mié, 03.05.2006 23:20
Quién sabe, tal vez sea sólo el infinito... Un abrazo.
Octavio sanchez about Otras Ventanas
vie, 28.04.2006 20:02
hola: guadalupe hoy visite por primera vez tu pagina y me parecio estupendo, en realidad no conozco mucho de pintura [...]
Mateo about Ayer
vie, 07.04.2006 15:42
Sabes, a veces siento que tengo nostalgía hasta de aquello que no he vívido. Un abrazo.
anon about Posibilidades, hallazgos y desencuentros.
jue, 30.03.2006 13:01
Gracias María José. ¿Te has sentido alguna vez como un caudal contenido? ¿Has deseado abrir la presa y dejar salir [...]
Mateo about Otras Ventanas
mar, 28.03.2006 13:22
¡Ya tienes la respuesta, ahora vívela! Un abrazo.
Maria José about Posibilidades, hallazgos y desencuentros.
vie, 24.03.2006 03:25
FELICIDADES por tus mapas! Como toda tu obra, me encanta. ¿Te acuerdas de los alfabetos y letras...? Siguen aquí. Tus [...]
CHUCHO about Inauguración Oficial
lun, 20.03.2006 00:42
Cada rojo que veo y cada blanco, tan transparente!, deja ver una letra o descubre una figura, una mirada, cada cuadro me [...]
Jud about
jue, 16.03.2006 12:44
No sé que estoy disfrutando más, si el delite visual de tu obra o el sonoro sentido de tus palabras en los [...]
Raúl Ruela Sánchez about Inauguración Oficial
jue, 16.03.2006 08:44
Guadalupe, me encantó tu obra, no se mucho de pintura pero me gustó, en varios me agradó el oceano, en mapas el del [...]
Samo about Mapas
vie, 10.03.2006 12:31
¡Qué bonitos mapas! Felicidades por tu nueva página.
Israa Ramirez about Estética
jue, 09.03.2006 22:50
Te felicito por este espacio, me gusta tu obra, es un equilibrio entre el vacio y el todo, espacios calidos, gran [...]